miércoles, 20 de enero de 2010

-Modern Vampire- [ Capitulo IV -Skin Party- ]

La noche seguía como cualquier otra. Mi sed de sangre era descomunal, aunque ya me había alimentado de once humanos.
Comencé a observar el lugar, no me sentía atraído por nadie, ninguna persona me interesaba.
Mi cuerpo deseaba ese pálido cuello que no pude tomar hacía unos momentos. El corazón me latía rápidamente al pensar en eso, como si quisiera escaparse de mi pecho e ir a buscarlo por si solo.
¿Por qué no podía tomar a alguien más como hacía noche tras noche?
Mis pies comenzaron a andar solos. La gente del lugar me miraba al pasar, algunos me tocaban y decían cosas. No les presté atención, seguí caminando.
Necesitaba controlarme, mi cuerpo producía demasiado estrógeno y testosterona. Cualquiera que se me acercara, se fijaría en mí involuntariamente sin importar el sexo.
Nunca había notado lo grande que era el lugar, o la cantidad de personas que lo concurrían. Tal vez era que mi cabeza me estaba engañando.
- Cuando más buscas algo, menos aparece.
Anduve una hora recorriendo el lugar, ni un rastro de él.
¿Ya se había ido?
Imposible, tan solo eran las tres de la madrugada.
Mi garganta ardía, se sentía arenosa, me estaba matando, mi cuerpo no soportaba tal calor.
La mayoría de mis familiares habitan el sur de Argentina y el norte de Europa refugiandose de las altas temperaturas.
El volumen de la música lo podía oir más alto de lo habitual, me aturdía. Podía sentir el calor de la gente que me rodeaba quemándome el cuerpo entero, el latido de sus corazones más claro que antes, el olor a sudor que desprendían, el impacto que producían contra el suelo al bailar.
Mis sentidos seguían alterados.
Tomé rumbo al baño de caballeros que se encontraba bastante lejos de donde me encontraba, necesitaba refrescarme. Pasé por el costado de la barra. Las personas que se encontraban ahí, voltearon al sentir mi presencia pasar por detrás de ellos, erizandole los pelos de los brazos por el escalofrío, la excitación y adrenalina que les producía.
Los gemidos de Lady Gaga sonaron por los parlantes, provocando gritos eufóricos en todo el lugar con una de sus últimas canciones.
Un grupo de seis adolescentes me obstruía el camino bailando desenfrenadamente. Pasé entre ellos. Sentí como me sujetaban de distintas partes, arrastrándome hasta el centro de los cuatro muchachos y las dos jovencitas. (No pasaban de los dieciséis años). Por mi cuerpo recorría el deseo sexual de todos juntos, era tanto que me producía nauseas. Me miraban de una manera inquietante.
La que aparentaba ser la más joven de las dos muchachas, se colocó enfrente mio, pegándose a mí, levantando una mano al aire y con la otra sujetando un trago color fucsia. Su cabello rubio se movía con gracia, desprendiendo olor a frambuesa al bailar. Hábilmente pasó su mano libre por debajo de mi camiseta, pellizcando suavemente mi pecho. El joven de cabello oscuro que la acompañaba se colocó por detrás de mí, con su camisa desabrochada, presumiendo sus abdominales (De las cuál carezco) Apoyó todo su cuerpo sobre el mio y me rodeó la cintura con su brazo derecho, levantando el otro por el aire, como hacía su amiga anteriormente. Todos proclamaron varios gritos de excitación, yo solo observaba. Me tenía abrazado por detrás, gritando con el grupo de amigos, haciéndome recordar a un grupo de chimpancés que había visto por televisión.
Éstos dos no dejaban de bailar apoyados en mí y los cuatro que quedaban se habían separado en parejas de dos.

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