miércoles, 21 de abril de 2010

-Modern Vampire- [ Capitulo VII -Huída- ] (Parte II)


Sentí el pánico de alguien cerca, era del joven al cuál había rescatado, se encontraba petrificado, sudado y con sus ojos desorbitados.
Por intuición moví mis manos a una gran velocidad para tapar su boca y así evitar que gritara, pero ya era demasiado tarde, la pareja que se encontraba cerca lo había hecho primero. Varias personas voltearon para ver la escena, los curiosos se acercaban, no entendían lo que sucedía.
Cuando sentí que me mordieron la mano, por inercia la corrí, era el joven que asustado salió corriendo para el lado contrario de los asesinatos.
Mi mirada iba desde los curiosos, hasta el vampiro, del vampiro hacia los cuerpos.
-Perdón.- Lo escuché decir. -No pretendí armar tanto revuelo.
Sonaba temeroso, pero a mí no me lo decía, sino a alguien que se encontraba entre la multitud, no llegaba a reconocer a ningún extraño entre ellos. Giró su cabeza y clavó su mirada en mí, sentí dolor.
Varios sentimientos me gobernaron, eran temor, lástima y amor.
- ¿Qué intentás decirme? - Le pregunté susurrando, aunque solo movió su cabeza - o eso creí ver-
Entendí que no estaba solo, necesitaba decirme algo pero no podía.
Tal vez fue mi cabeza, que me comenzaba a engañar nuevamente por todo lo sucedido, pero notaba como alzaba su mentón en seña a que me marchara.
-¿Y los cuerpos? - Volví a preguntar. Él seguía moviendo invisiblemente el mentón, por alguna razón quería que me fuera.
No lo dudé.
Varias personas comenzaron a gritar, aunque no supe si había sido por los cuerpos. Se encontraba mucha gente cerca de los cadáveres y quedaban ocultos en el túnel. Creí que se asustaron por ver al joven vampiro ensangrentado.
Hice un paso hacia la multitud, pero nuevamente vi al Convertido moviendo su cabeza en seña de "no". La muchedumbre no lo observaba a él, sino a algo que sucedía entre ellos.
Vi volar por los aires a varias personas. Algo pasó por entre medio de la gente que curioseaba, a una gran velocidad empujando y levantandolos a varios centímetros del suelo por el impacto de su cuerpo.
Di media vuelta y comencé a correr hacia el otro lado del túnel, no sabía que se aproximaba, pero prefería "prevenir que curar".
Las personas del lugar se acercaban más y más, el túnel se estaba llenando y me costaba pasar entre ellos.
La corriente caminaba en mi contra, tuve que empujar con mucha fuerza de a tres o cuatro personas a la vez. No cedían lugar para pasar hacía el otro extremo, la salida.
En ese instante se empezaron a correr cuando vieron a los de seguridad acercándose al lugar . Venían a ver que sucedía, y yo estaba llegando al final del túnel. No quería ni mirar hacia atrás, temía a lo que venía detrás de mí a toda velocidad.
Dando unos últimos empujones, logré salir. La pista central se podía ver claramente desde donde me encontraba, estaba casi vacía y era el mejor lugar por el cuál podía pasar para ir a la salida de emergencia que se encontraba mucho más cerca que la salida normal.
Demasiadas personas se encontraban en ese túnel, no iban a poder salir si se seguían amontonando, todos iban a ver el cadáver del violador y la joven. También al vampiro.
El Vampiro..
¿Por qué quiso llamar tanto la atención?
¿Por qué me salvó la vida y luego me dejó escapar entre toda la gente?
La desesperación comenzó a dominarme, todos comenzaron a gritar, la música seguía sonando.
- ¿Y ahora?.- Me pregunté. Con toda mi fuerza de voluntad, miré hacía atrás, todo comenzaba a consumirse en llamas.
La multitud intentaba escapar de ese infierno pero ya era demasiado tarde, las paredes estaban forradas con una tela oscura que se consumian rápidamente. Todo era un caos. El material del techo ardía también a causa de su red plástica que lo decoraba. El túnel ahora ardía en llamas y varias personas yacían adentro, no se podían reconocer por el humo negro que lo dominaba todo. Los que más cerca se encontraban de la salida podían escapar con algunas partes de sus cuerpos incendiados.
Varios giraban en el suelo sobre ellos intentando apagar el fuego. Todos comenzaron a correr hacia las salidas.
Vi gente forzando la seguridad de los extintores de fuego.
¿Por qué mierda se encontraban con candados?
Me tapé los oídos, me encontraba aturdido, necesitaba que se callen.
Todos corrían, gritaban, se empujaban, se golpeaban. Las victimas del fuego que rodaban eran pisoteadas por la multitud que no lograba salir por las puertas de seguridad. Lo único que se encontraba abierto era la entrada principal, un hueco pequeño que solo pasaban 4 personas máximo y se encontraba colapsada.
Más gritos de dolor.
Me acerqué a la puerta de seguridad más cercana, saltando sobre las personas, no notaban mi presencia ni las pisoteadas.
Cuando me encontré frente a los candados, respiré profundo y dando un empujón logré partirlos en mil pedazos. -La adrenalina del momento me ayudó bastante- Por poco pierdo el equilibrio, me empujaban de todas partes, querían salir -querían sobrevivir.
El techo se caía a pedazos, el fuego avanzaba sobre las barras consumiendo todo a su paso, se había mezclado con el alcohol. Más personas muertas aplastadas por los escombros.
Me encontraba en la puerta, a unos pasos de la calle pero no podía avanzar, algo me retenía con mucha fuerza desde el cuello de la remera.
Ya no se podía escuchar la música, ahora el sonido de la muerte reinaba en todo el lugar.
Intenté liberarme -fue en vano- me superaba en fuerza.
Observé la mano, las uñas clavadas en mi remera -La había agujereado- De tan afiladas que las llevaba, lucían como cinco pequeñas navajas.
No lograba verle el rostro, solo la manga de su campera de cuero negra. Muchas personas seguían pasando a gran velocidad golpeándome el rostro con sus cuerpos, empujándome sin poder moverme ni siquiera un centímetro del lugar.
Mi nariz sangraba.
Me arrastraron hacia adentro, seguía de espaldas. Voltié mi cabeza y ahí pude ver su rostro tan cerca del mio que podía respirar sus efluvios.
Su piel lechoza quedaba oculta bajo un maquillaje, tapando sus ojeras y dándole color a sus mejillas con algo de rubor.
No me hizo falta ser tan inteligente para saber que se trataba de un Convertido. Éste no llevaba ninguna clase de material para tapar nuestros felinos ojos violáceos. -Observaba mi nariz que derramaba sangre ocasionandome demasiada sed.
Dejó escapar de su boca unos chirridos producidos por los dientes ocasionandome escalofríos.
Me di vuelta con el cuerpo entero quedando frente a frente. Su mano me seguía sujetando.
-Sebastian.- Dijo el vampiro sin dejar de observar mi sangre que ahora bajaba tibia y lentamente sobre mis labios.
-Te escucho, Alex.- Dijo una voz a sus espaldas. Una voz que me sonaba familiar, una voz que me producía temblores en todo el cuerpo, era Él, el primer Convertido que había encontrado en la noche.
-Salgamos de acá-. Le dijo Alex a su compañero. - Tenemos que irnos.- Me miró fijamente a los ojos. Podía sentir su respiración agitada sobre mi rostro y mirando dentro de sus ojos violetas, creí ver su alma. -Un alma oscura.
Miré a Sebastian que se encontraba por detrás de mi atacante, lo miraba fijamente a sus ojos, pero él no me devolvía la mirada, observaba el suelo. Se mantenía firme como una roca. Las personas lo embestían e intentaban moverlo para lograr salir. Ni un pelo le corrían.
-¿Me van a matar?.- Les pregunté sin pensarlo. Hasta ese entonces no había pensado en lo que realmente ocurriría.
-Todavía no.- Contestó Alex, entrecerrando sus ojos para observarme fijamente.
Noté en él, una mancha roja sobre su pecho, y en la frente, por debajo de unos rizos dorados, su cabello estaba bañado en sangre hasta las puntas pero no desde raíz.
Intenté forcejear y escaparme, pero tomó con su mano libre mi cuello apretándolo con fuerza, haciendome escupir la sangre que viajaba por la comisura de mis labios hasta el rostro del vampiro.
Éste cerró los ojos con un aire gracioso, dedicándome una sonrisa burlona. Estaba cortando mi respiración, me apretaba con muchas fuerzas.
Abrió sus ojos e impactandome con una patada en el estomago, me largó a volar diez metros hacia la calle.
Varias sirenas comenzaron a escucharse. Ese golpe me había dolido.
Intenté reincorporarme. Con una mano en el estomago y la otra sobre el suelo intenté recobrar el equilibrio y así ponerme de pie, pero no pude.
Al ver venir volando de un salto contra mí a los dos Convertidos, volví a caerme sentado.
Cerré mis ojos.
La mordida fue directa, no hubo dolor. Creí sentir placer por un instante, dar un gemido y hechar mi cabeza hacia atrás. Sentía como la sangre brotaba de mí para alimentar al hermoso ser que tenía arrodillado frente a mi cuello. El pulso se me volvía más lento.
Dolor.
Éste dolor me hizo abrir los ojos y ver como Sebastian sostenía del rostro a Alex, apartándolo de mí con su boca llena de sangre. Mi sangre.
-¿Qué hacés?- Gritó el vampiro de risos dorados y liberándose de un empujón.
-Muchos testigos.- Señalaba tranquilamente Sebastian acomodandose su camisa. Era extraño, no sonreía, no era el mismo que había visto dentro.-¿Qué vamos a hacer con él?.- Me señalaba a mí ahora, dirigiéndome una vaga mirada.
-¡Acabarlo! Pero si no te hubieras metido.- Se lanzó sobre mí otra vez, pero Sebastian lo detuvo nuevamente.
-¡No!.- Le gritó. - Ahora no, lo necesitamos.-
-¡Sebastian!.- Gritó Alex furioso apretando sus dientes - ¿Qué querés hacer? .-
-¿No te das cuenta de que nos sirve?.- Sebastian me dedicó una mirada con asco pero sus sentimientos no me expresaban eso, sino lástima. Su acompañante estaba lleno de ira. -¿Con cuánta frecuencia nos encontramos con un sangre pura?... ¡Nunca!.- Alex me miró de otra manera, comenzaba a calmarse, me daba miedo que me observara así. -Hace tiempo que estamos en ésta búsqueda, ahora no lo vamos a hechar a perder.- Apartando su mirada de mí y arreglandose la ropa.
- Tenés razón, mucha razón.- Lo apremió con unas palmaditas. -Nos puede servir, si hay uno, nos puede enseñar dónde están los demás.- Sonrió asquerosamente dejando sus colmillos a la vista llenos de sangre . -¿Querés vivir...? ¿Cómo es tu nombre?.-
- ¡Mapini!.- Gritaron a lo lejos, no alcanzaba a ver quién era.
Los dos vampiros se sorprendieron al ver que alguien se acercaba corriendo. No venía solo.
Sonreí, di una pequeña carcajada sin aliento, cerré mis ojos y seguía sonriendo. Sentía mi cuerpo cansado y la curiosidad de los dos vampiros a mi lado.
- Lindo momento de llegar.- Dije con mis últimas fuerzas y no pude mantenerme más sentado.
Me tumbé en el suelo, me había olvidado de los gritos de las personas, creía que se habían callado, que todo por fin se encontraba calmado, pero el sonido de las sirena se encontraba dentro mio ahora. Los gritos de las personas eran mucho más fuerte en la calle. El cielo estaba oculto por el mismo humo negro que ahogaba a las personas adentro del antro. Extrañaba ver mis hermosas estrellas, necesitaba verlas, si iba a ser lo último que haría, realmente quería verlas. El derrumbe de varias paredes resonaba por toda la cuadra, varios gritos ahogados se escucharon al mismo tiempo, eran los vecinos del lugar que salieron a ver lo que sucedía. Nadie me prestaba atención, no era el único moribundo que se encontraba tirado en el pavimento. Sentí cientos de humanos al borde de la muerte cerca mio. No lo soporté, tuve que vomitar. Los llantos de varias personas me llegaban a los oídos desgarrandome el alma.
Si yo moría ahí. ¿Iban a llorar por mí también?
Sentí varias gotas de agua caer sobre mi rostro . ¿Llovía? . Eso pensé por un instante. Se trataba de los bomberos intentando extinguir las llamas que se extendieron a lo largo del lugar y avanzaban hacia casas vecinas.
Sentía sed.
Abrí la boca para que el agua me resfrescara un poco, mi lengua ardía. Las gotas que impactaban en mi rostro, me obligaban a mantener los ojos cerrados. El agua sabía a hierro y tendría que haber estado fría. Se encontraba caliente. Extrañamente un calor que me refrescaba toda la boca, haciendome saborear los labios, queriendo más.
Miré con los ojos entrecerrados para evitar que el agua cayera en mis pupilas y vi el brazo de Sebastian con una gran herida en la muñeca. Lo mantenía a unos centímetros de mi boca derramando su sangre, alimentandome.
Miré hacia donde se tendría que haber encontrado Alex, pero no estaba ahí.
- ¿Estás bien? .- Me preguntaba Sebastian limpiando mi boca con su mano. -No te preocupes por nada.-
Me dijo, ahora saboreando sus dedos.
- ¿Y Leon?.- Le pregunté mirando hacia todos lados en busca de un rastro.
- ¿Quién es Leon?.- Preguntó con indiferencia. -Ah, el humano que venía a rescatarte, ¿No?.- volvía a preguntar con su tono más irónico posible. -Alex sabía que iban a venir a buscarte, no tendrías que haber hecho esa llamada telefónica, ya lo estaba esperando, pero no contaba con que viniera acompañado.- Comenzó a dar movimientos de negación con la cabeza. - Se fue detrás de tu amigo, pero dudo que regrese.- Me volvió a mirar con indiferencia. -Luego de que te mordiera, comenzó a debilitarse.- Me observaba el cuello. Observaba mi collar, los anillos que colgaban en el.
Al escuchar que Leon no estaba solo, deducí que había avisado a mi familia y estaban todos cerca en mi ayuda. Tomé coraje y me tiré sobre el vampiro.
-No tendrías que haberme alimentado.- Le gruñí en la oreja, forcejeando con él. Su fuerza era incomparable con la mia, en esos momentos, yo me encontraba débil por la pérdida de sangre, pero si iba a morir, que sea peleando como los mios.
- ¿Siempre agradeces de esa forma?.- Preguntaba Sebastian con una gran sonrisa burlona en su rostro, haciendo un par de maniobras con sus manos y dejandome boca abajo en el suelo e indefenso.- ¿Me vas a dejar explicarme?- Volvió a preguntar ahora dejando el tono sarcástico de su voz a un lado.
Lo miré de costado, no podía hacerlo fijamente, mi rostro se encontraba pegado contra el húmedo pavimento. Seguía sangrando.
Sin soltarme de los brazos, ágilmente, Sebastian se puso de pié levantandome.
-A la cuenta de tres te voy a soltar, te pido que no hagas nada estúpido si querés seguir viviendo.- Levantó una ceja esperando mi reacción, por supuesto que no contesté nada. -Tres- Gritó. Me soltó las manos, me di vuelta muy rápido, para no darle la espalda nuevamente, posisionandome de modo defensivo.
-¿Estás bien?.- Me pregunto, moviendose a una gran velocidad hacia mí, mientras me desvanecía en el lugar, perdiendo el sentido de todo. Las sirenas, los gritos, los llantos, las explosiones y toda clase de sentidos iban desapareciendo. El olor a quemado que invadia el lugar ya no se percibia. Lo último que sentí, fue a Sebastian tomandome entre sus brazos, antes de impactar contra el suelo.

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