miércoles, 21 de abril de 2010

-Modern Vampire- [ Capitulo X - Tamarah - ]

¡Ah! Despertar con ansiedad de sangre, ese deseo de morder un cuello, una muñeca o tal vez un pecho. Beber de cualquier humano, hombre o mujer, joven o anciano. Y esas locas ganas de tener sexo.
Sexo...
Éste día no se me hacía diferente a otro, lo veía exactamente igual. Despertar abrazada a dos hombres (O más) desnudos sobre mi cama, bañados en sangre y agotadisimos por la noche movida que tuvimos.
- Otro aburrido día en la ciudad-. Dije empujando a los hombres desmayados de la cama, dejándolos caer al suelo provocando un golpe seco.
Me miré al espejo.
- Hermosa-. Me dije sonrojando.
Mi cabello oscuro y lacio permanecía intacto, parecía recién peinado, como si nunca me hubiera acostado. El maquillaje lo llevaba corrido, pero mi piel cobriza no necesitaba mucho de el, solo un poco de delineador en los ojos y listo. Mis labios se encontraban aún húmedos gracias al brillo labial. La noche anterior tuve que usarlo más de siete veces.
Saqué una crema del cajón y comencé a quitarme el maquillaje de la cara, especialmente el delineado.
Mis felinos ojos violetas relucian esplendidamente.
El reflejo del espejo me devolvía una mirada atrapante, peligrosamente atrapante.
- Un alma violeta-. Murmuré - Azul bañado de sangre. Un alma azul rojiza -
Escuché los quejidos de uno de los hombres que había empujado al suelo, se estaban despertando.
Sed...
Dejé de mirarme en el espejo, para observar a los gemelos retorcerse sobre el gélido suelo, con sus cuerpos desnudos y bañados en sangre seca. Les dediqué una mirada sin importancia.
- ¡Arriba!-Dije chasqueando mis dedos- El sol está dejando de brillar, los pajaros no cantan, el crepúsculo nos está abrazando-. Dejé volar mi mirada libremente, perdída, con una sonrisa tonta sobre mi rostro, como si estuviera apreciando el cielo desde mi cama, con expresión soñadora. Los escuché balbucear cosas sin sentido, solo comprendí algo como "Un ratito más". Estiré mis brazos, uno para cada lado de la cama, ofreciendoles la mano en forma de ayuda a los dos sujetos (Que por cierto no sé los nombres)-. Va, va, va, arriba les dije, nada de vueltas- me oyeron chasquear los dedos otra vez-. Mis bonitos, levantense- Dije de nuevo con la mirada perdída y la tonta sonrisa- Ya no me sirven, están agotados-. Recorrí sus cuerpos con la mirada, analizando que tan usados se encontraban-. Bueno, un sorbo más no le hace mal a nadie-. Me resigné y tomandolos de los brazos los tiré sobre la cama.
Cuando sus carnes cálidas y vivas me tocaron, cuando abrí los labios y sentí derramarse la sangre sobre mí, sentí el único placer que podía aliviar mi sed.
Gemídos de placer.
Gritos de dolor.
Pánico.
Amor.
El peso del cuerpo de uno de los gemelos, se encontraba todo sobre mí. El otro observaba, analizando la situación. No se encontraba asustado. Hizo una mueca de asco, pero aún así no notaba miedo en su rostro.
-¿Asustado?- Pregunté, lamiendome los labios con la lengua, empujando el cadaver hacia un costado y acercandome al hermano.
- Ni un poco- Contestó seriamente-. Me lo esperaba. La ciudad lo esperaba, el sacrificio de un humano, para acabar con la plaga- Mi expresión de pánico fue demasiado exagerada, hasta pensé en tomar el espejo y verme en el para apreciar el gesto y sobreactuarlo-. Vampirismo- Continuó- Practicas eso, siempre lo supe ¿Nunca pensaste en lo obvio que era atacar siempre en el mismo lugar? ¿Creíste que ibas a pasar desapercibida? ¡La mayoría eran mis amigos! Estudié tus movimientos. Entrabas al boliche, caminabas entre las personas rozando tu cuerpo con la gente, todos volteaban ¡¿Por qué volteaban?! Había algo raro en vos, si, algo muy raro...-
- Vas a perder la cabeza-. Dije riendo . Él seguía hablando acelerado.
- ¡Calláte!- Gritó señalandome con un dedo-. Matáste a mi hermano ¿Cómo no voy a perderla? Lo raro en vos... tocás a alguien y ya te desean ¿Por qué lo hacen?. Intenté convencerme de que no era cierto, de que... esa cosa que sos, seas lo que seas... que vos no existías.
- ¿Y qué es lo que soy?- Pregunté con un dedo en la boca sonriendo. Me encontraba arrodillada sobre la cama a pocos centimetros del humano. Nos encontrabamos sin ropa.
- Un vampiro- Otra mueca de asco sobre su rostro-. Una maldita chupa sangre, que vive de nosotros, se aprovecha de nuestras debilidades...
Hasta que lo reconoces! La carne... Debilidad, ¿No?- Mojé mis labios con la lengua y pasé un dedo entre mis pechos, bajando por el abdómen y dibujando pequeños circulos hasta subir de nuevo y morir en mi boca.
- Tus ojos...- Entrecerró los ojos para poder observarme mejor-. Tienen un profundo efecto sobre mi mente. No entiendo porque me tranquilizan, me quitan todo temor, todos los nervios.
- Vas a perder la cabeza- Volví a sonreir.
- Dejá de repetir eso-. Su voz sonó muy tranquila, se encontraba flotando en un mundo de fantasías, relajado, perdído en mis ojos.
- Estoy enojada- Inflé mis mejillas infantílmente-. Hablaste sobre mis ojos y no comentaste lo bonitos que son- Tomé otra vez el espejo, por supuesto que eran hermosos los ojos que me observaban-. Mi cola, decíme ¿Qué te parece?- Me puse de espaldas a él y moví mi cintura como odalisca-. ¿No es perfecta?- Me di un golpe con la mano que sonó como un latigazo-. A que no te podes resistir- Solté una carcajada- ¡Que bonitos ojos! dicen todos ustedes ¡Pero si nunca nos prestan atención! Se dejan llevar por la carne ¡No ven las horas de que les demos la espalda para que nos puedan observar! Y ni hablar de querer tocarnos ¿Cuántas veces se te escapó una mano? Rozarnos con lo que sea, pasar cerca de nosotros para rozarnos con sus penes por dentro del pantalon ¿Me equivoco? ... Debilidad.
- Debilidad, ignorancia, sangre... sexo- El humano se había escapado del hechizante color violeta, ahora observaba mi espalda-. Irresistible- Dijo moviendo sus manos resistiendo a la tentación y mordiendo sus labios-. Un ser divino-
- ¿Por qué te resistis? Hacé lo que quieras... Soy tuya-
- ¿Mia? ¿Lo que quiera? - Su voz sonaba muy agitada
- Lo que quieras - Repetí. Apoyé mis brazos en la almohada, boca abajo, corrí mi cabello de la espalda, él se encontraba detras de mí.
- Toda mia- Dijo él, clavando en mi una estaca que sacó de su chaleco que se encontraba tirado a un costado de la cama, llenando mis pulmones de sangre.
- ¿Qué hacés? - Grité, girando sobre la cama.- ¡Oh dios mio! ¡Moriré! ¡Que alguien me ayude!- Daba gritos de dolor y gemídos a la vez sobreactuados. El humano caminaba a un costado de la cama, observandome. - ¡Maldito seas!-
- Desde un principio supe que nos controlabas mentalmente- Se había parado en seco, me miraba girar sobre la cama, escupiendo sangre-. Ese azul bañado en rojo sangre ¿Sabés que significa eso?- Largó una pequeña carcajada, se refería a mis ojos-. Sexópata, que vas a saber sobre eso- Se posó en los pies de la cama, juntando su ropa, hablando sin mirarme-. El rojo simboliza poder, se asocia con la ambición y vitalidad. Te otorga confianza, coraje y una actitud optimista ante la vida ¿Me equivoco?- Se colocaba su boxer. Se veía tan sensual con el-. Si te encontras con rabia, tus ojos se verían más rojizos que azules ¿Verdad? Demasiado rojo te convierte en irritable, impaciente e inconformista - Ahora se colocaba un jean- ¿Sabías que el rojo se asocia con la atracción, pasión, deseo, amor?-Me fulminó con la mirada-. Y el azul... - Me lo comía vivo, su abdómen descubierto y todo marcado, solo para mí. Yo seguía dando vueltas en la cama, no paraba de gritar y escupir sangre. Sus ojos color miel me derretian ¡Ah!.- es un color tranquilizante, se lo asocia con la mente, la parte más intelectual de la mente. Representa la noche. El oscuro azul de medianoche, ejerce como un fuerte sedante sobre nuestra mente ¿A que no lo sabías? Te ayuda a controlar la mente, a ser intuitivo y creativo. Gracias a él, podés controlar a la gente-
Me quedé quieta sobre la cama boca arriba. Comencé a reirme, hasta que se convirtió en una estruendoza carcajada.
- ¿Sos una especie de psicólogo caza vampiros?- Seguí riendome. Su rostro se llenó de pánico-. Me agradas-
-Llamáme como quieras... pero estás muerta-
- ¿Muerta? ¿Cuándo estuve viva?- Volví a sonreir, quitandome la estaca de mis pulmones, desprendiendo sangre-. ¿Creés que esto puede matarme?- Pasé mi lengua por toda la estaca. Di un gemído-. Necesitas más que un palito para matarme ¿Qué te pareció mi actuación? ¿Necesito mejorarla?.
- ¡Estás loca!- Agarró su remera y los zapatos asustado, corriendo para atras.
Salí de la cama a una velocidad incalculable, parandome enfrente de él, mirandolo fijamente a los ojos.
- No te asustes- Lo volví a hechizar con la mirada-. No sé hasta que punto soy invencible, pero un humano tan sensual como vos, no podría matarme. Si tu belleza no es capaz de hacerme daño... Dudo que un simple escarbadientes lo haga.
Corrió su rostro de mí, ya se había tranquilizado.
- Muchas personas saben de mi paradero, si no vuelvo con vida van a venir a buscarte- Observó el cadaver de su hermano sobre el suelo, seco-. Es cuestión de tiempo.
Mis ojos se encontraban abiertos como platos. Un tic nervioso atacó mi cabeza, haciendola temblar ¿Me iban a venir a buscar? ¿Ya no me encontraba oculta entre los humanos?.
- No me podés hacer ésto. Te doy lo que quieras a cambio de tu silencio ¿Por favor?- Me arrodillé en el suelo juntando mis brazos como si estubiera rezando, comencé a parpadear rápidamente...
- No me hagas ojitos, no va a funcionar, sos malísima actuando- Eso fue un golpe bajo para mí.
- ¿Mala actuando? ¡¿Pero qué sabés sobre actuación?! ¿Desde cuándo los psicólogos o adictos a los colores y a lo que representan saben sobre actuación?-
- No hace falta estudiar actuación, todos sabémos apreciar cuando una persona es buena o mala actuando, y vos, sos uno de esos casos en el cuál la actuación, no es tu fuerte- Me dejó perpleja, atónita-. Mi hermano que yáce sobre el suelo actua mucho mejor que vos estándo muerto ¿Lo podés apreciar? Sigue viendose como un simple humano al cuál comíste ésta noche, inocente, ignorante, sin saber lo que le esperaba, pero no, estás equivocada, todo el tiempo lo estuviste. Él se encontraba tan bien informado como yo.
Me levanté del suelo, tambaleandome. La habitación comenzó a girar - o eso creí.
- Mentira- Le grité-. Sos un mentiroso ¡Andáte!- Tomé lo primero que encontré, fue mi espejo. Se lo lancé pero mi mala puntería hizo que impactara contra un estante de cristal que adornaba mi habitación.
- Loca... puta, vampira y loca.- Me miró de arriba a abajo con un gesto de desagrado en su rostro. Se colocó el chaleco y la remera al hombro, dio media vuelta y desapareció por detrás de la puerta.
-¡Ah!- Grité por la rabia que comenzaba a dominarme -¿Loca yo? ¡Enfermo!- Arranqué unas cortinas que rodeaban mi cama, arrojandolas sobre el cadaver-. ¿Mejor actor que yo, eh? ¡Já! Al menos puedo seguir actuando, en cambio, tu obra terminó- Le patié una costilla, quería cortar cada pedazo de el, hasta hacerlo desaparecer. Lo tapé completamente para que quede oculto a un costado de mi cama-. ¡No estoy loca!- Me agarré de la cabeza, no podía entender lo que sucedía. Mi mundo se había venído abajo en un instante. - No, no, no, no- Seguí diciendo. Daba vueltas por la habitación, empujando cosas al pasar, buscando algo que ponerme-. Muy blanco- Decía tirando un vestido a un costado-. Muy maduro; muy intelectual; muy santa...- Debajo de la montaña de ropa vi un short de jean azul claro, una camisa roja a cuadros de leñadora y un chaleco de cuero negro -Muy yo- Me brillaron los ojos al combinarlo.
Me vestí con las ropas y me puse unas botas altas hasta un poco más abajo de las rodillas. Color negro y de tela. Me llevó pocos segundos atarme los cordónes.
- Hombres...- Dije, pasandome una mano por el pelo, tirandolo hacia atras ya que no quedaba nada de mi espejo y no podía arreglarme.
Agarré una mochila -demasiado infantil- que llevaba el dibujo de una rana demasiado rara. Los labios pintados de rojo intenso, las mejillas ruborizadas, las pestañas le resaltaban, los ojos delineados, un sombrero negro y blanco, y toda vestida de negro, una rana emo. Tomé lo primero que encontraba, maquillaje, perfumes, una billetera, un celular, pañuelos y un alajero. Volví a gritar de rabia, estaba dejando casi toda mi vida en esa habitación por una sola persona. Observé el lugar, se encontraba destrozado. Vidrios por doquier. Me invadieron varios recuerdos de mi habitación en la mente. El día en el que me convirtieron...
- Bueno, ya- Me puse la mochila en la espalda y me acerqué a la puerta por donde se había ido el gemelo hacía unos minutos atras. Intenté no voltear. Me costó resistirme pero logré salir y cerrar la puerta con llave.
Mi cabello se voló por la brisa de otoño. Estaba anocheciendo. La calle se encontraba casi desierta. Adoraba ver los autos bañados por las hojas marrónes y amarillentas de los árboles, le daba un tono acogedor a la cuadra.
-¿Y ahora qué?- Me pregunté cruzando los brazos. Observar mi casa por última vez desde afuera no era para nada agradable.
Comencé a caminar hacia el lugar más céntrico de mi barrio, aunque a éstas horas nadie concurría por ahí. Necesitaba un espejo, urgente. No podía andar desarreglada ¿Qué iban a pensar?.
Al llegar a la esquina de la primer cuadra, tuve que esperar a que varios automoviles me den paso, eso me dio tiempo a pensar en lo ocurrido. Me encontraba en peligro, era seguro. Iban detras de mí. Se iba a saber que existímos y nos iban a comenzar a cazar.
- Sos un convertido- Escuché a lo lejos.
Mis oídos me estaban engañando de seguro. Pero si alguien había gritado eso, se encontraba mínimo a dos cuadras.
Aceleré el paso luego de cruzar la esquina. Me encontraba en avenida Santa Fé y Bulnes.
Agudicé mis oidos para intentar oir a ese chico que había hablado.
- Si, era un chico- Me autoconvencía. Miré hacia todos lados, mis ojos se movian a una gran velocidad observando todo.
- ¿Y si entendí mal? Hablaban de otra cosa- Seguí caminando hacia dónde creí escuchar Convertido. Ahora escuché carcajadas.
- ...lo único que queda es hacer una fiesta- Volví a escuchar la misma voz de antes, era un chico, estaba segura, tenía un tono de voz afeminado. Se lo notaba frustrado.
-¡Es tu noche, Tamarah!- Me dije, juntando mis manos sobre mi rostro y sonriendo. Comencé a caminar más rápido, crucé otra calle más. A mitad de cuadra pude ver, un grupo de cuatro personas, tres hombres y una mujer.
- El de cabello negro...- Me dije sonriendo, se veía sorprendentemente sensual. Aminoré la velocidad al caminar, me iba ocultando-. La rubia no se ve mal tampoco- Me tuve que tapar la boca para no dar una carcajada. Me sentía una espía.
- Tengo que volver a casa ¿Podés llevarme, Leon?- El más joven de todos se encontraba hablando, a él era al cuál había escuchado gritar anteriormente, su rostro denotaba frustración también.
- Va a llorar- Dije por lo bajo - Genial- Me fascinaba ver hombres llorando, un espectaculo único.
El que parecía ser Leon hablaba con el más joven. Me quedé observandolos, no podía oirlos bien, por alguna razón al mirarlos perdía la concentración. Me acerqué más, por el lado de los árboles cerca de la calle. De cerca se veían más hermosos.
- Vamos, vamos, hablen más alto-. Tropecé y volé medio metro hacia adelante. Las cosas que llevaba en la mochila salieron a volar por el lugar. Me reincorporé rápidamente para que no notaran mi presencia. Me limpié las rodillas -No puedo ser tan estúpida- Me dije agachandome a buscar las pinturas y las alajas que se me habían caído. - Tonta, tonta tonta- Me daba verguenza mirar alrededor.
Cuando alcé la vista, tenía a los cuatro mirandome, callados, la mujer llevaba sus brazos cruzados.
- ¿Nos estabas espiando? - Me preguntó el más joven fríamente.
- ¡Por supuesto que no!- Contesté acomodando las cosas en la mochila y arreglando mi cabello torpemente. - ¿Cómo van a pensar eso?- Todos se miraron. -Ok, si, perdón.- Dije mirando el suelo-. Creí escuchar algo, pero me equivoqué. Lo siento ¿Sí?- Me odié ami misma, nadie estaba cayendo en mis actuaciones.
- Los ojos...- Gritó la mujer señalandome asustada
- ¡Ay! ¿Qué tienen? ¿Se ven mal?- Comencé a correr en circulos en busca de algo dónde reflejarme. Casi tropiezo de nuevo.- ¡Un espejo!- Me acerqué a una moto que se encontraba estacionada a un costado.
- ¡No te atrevas...!- Escuché que me gritaron, pero ya me encontraba colgada de espejo de la moto, observandome.
- Es una convertida- Dijeron captando mi atención. Me di vuelta felinamente con la lengua fuera de mi boca hacia un costado.
- Convertida... ¿Y ustedes que saben de eso?- Actué mi mejor mirada de seria, misteriosa. Comencé a caminar balanceando mis caderas de un costado hacia otro, acercandome a ellos.
El que habian llamado Leon colocó a la mujer detrás de él protegiendola con un brazo, el de cabello oscuro me miraba amenazante y el joven me dedicaba una mirada inexpresiva.
- Somos vampiros - Dijo este, estirando su mano como invitación.

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